miércoles, 27 de marzo de 2013

Miércoles Santo


La primera parte de la Semana Santa cristiana llega a su fin con la celebración del Miércoles Santo.
El Miércoles Santo marca el final de la Cuaresma y el comienzo de la Pascua. El Miércoles Santo es el día en que se reúne el Sanedrín, el tribunal religioso judío, para condenar a Jesús.

El Evangelio del Miércoles Santo continúa con la traición de Judas Iscariote en este caso en relato de San Mateo:
El beso de Judas
En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
-«¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
-«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»
Él contestó:
-«ld a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos"».
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
-«Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
-«¿Soy yo acaso, Señor?»
Él respondió:
-«El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido».
Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
-«¿Soy yo acaso, Maestro?»
Él respondió:
-«Tú lo has dicho».

Mensajes marianos. 24.03.2013


MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
A SU AMADA HIJA LUZ DE MARÍA

24 DE MARZO DEL 2013



Amadísimos hijos:

DENTRO DE LA INFINITUD DE MI AMOR CADA UNO DE USTEDES, MIS FIELES,
ES LUZ QUE SE ELEVA DESDE LA TIERRA Y BRILLA ESPLENDOROSAMENTE.

Ese es Mi mismo Amor, el que busco incesantemente como un Mendigo de corazón en corazón.

Amados Míos:

LES PIDO ME ACOMPAÑEN SIENDO MIS CIRINEOS EN ESTOS INSTANTES DE TURBACIÓN DE LA HUMANIDAD, en la que el enemigo del alma se aprovecha de la ignorancia espiritual de las almas, para hacerlas caminar de tropiezo en tropiezo hasta que no logran levantarse.

MI CRUZ ES LA CRUZ DE LA HUMANIDAD, cada instante es más pesada antes de llegar a la Purificación, como lo fue antes de llegar al Calvario en donde se plenificó Mi Amor por toda la humanidad, por todos, no por unos, sino por todos.

MI AMOR NO EXCLUYE, SINO INCLUYE A TODA CRIATURA HUMANA, SIN DEJAR DE LADO A NINGUNA.

En todo instante les miro y me enrumbo de misericordia en misericordia, hasta que el hombre mismo llegue a no darse más oportunidades, por causa de su libre albedrío.

Amadísimos Míos, Soy el que ayer llegó como Manso Cordero a ser devorado entre burlas y escupitajos. El Pueblo que hoy me vitorea, mañana será el que me entregará en manos enemigas.
Fui entregado a la Ley,  ante el Sanedrín…; en este instante Mi Pueblo será entregado ante el satanás de la energía nuclear.

En la mañana de aquel Domingo de Ramos, me vitorearon y me enaltecieron; en este instante se mutilarán y se exterminarán unos a otros.

Se preparaba un madero para ser de nuevo Mi Cuna, hoy ese madero ha sido transformado en armas potentes por causa de las cuales Mi Pueblo perecerá sin defensa alguna en manos de los Herodes del instante.

Pueblo Mío, ¿hacia dónde caminas mientras tus hijos se devoran entre sí?
Pueblo Mío, ¿hacia dónde te diriges, si Yo moro con Mi Santo Espíritu en cada uno de Mis hijos?

LA CONVERSIÓN LLEGA A LA HUMANIDAD, de lo contrario no sería amor. Llega de la mano del crisol del anticristo que luchará en contra de Mi Pueblo, llega de la mano del sufrimiento y la de mutilación, de la mano de la hambruna y de la soledad, de la mano de la persecución y de la destrucción ocasionada por los desastres naturales, ante una Tierra que al igual que el hombre, desea renovarse.

En este instante de purificación necesito que cada uno viva y sufra valientemente su cataclismo interior y que se entregue a Mí para que supere la prueba en plenitud de conciencia.

Amados:

Oren sin detenerse, aliméntense de Mi Cuerpo y de Mi Sangre.
Oren por la Institución de Mi Iglesia, posesionada por el mal que la ataca desde dentro,
siendo este mal el impedimento para que Ésta ejerza su gobierno en plena libertad.
Oren por Estados Unidos, padecerá  víctima su propia arrogancia.
Oren hijos, oren por Medio Oriente y por Ecuador.

Amados hijos, amado Pueblo Mío, no es el ayer el que regresa sino el hombre el que atrae su propia purificación; no se recolectan los frutos cuando están todavía en formación. Nada sucede antes de su debido tiempo,  cada cosa tiene su tiempo bajo el Cielo.

TODO SE RIGE POR MI VOLUNTAD Y ÉSTA PERMANECE EN UN CONSTANTE GIRO DE AMOR HACIA USTEDES, ENCONTRANDO POCAS ALMAS CONSCIENTES DEL INSTANTE EN QUE SE MUEVEN, Y HACIA EL QUE ENRUMBAN.

A Sodoma y Gomorra les fue alertado cuánto padecerían si no obedecían a Mi Padre. A la humanidad actual le señalo las causas y efectos  del mal uso de su libre albedrío a través de éste Mi Instrumento, Mi Profeta.

El que tenga oídos que escuche y el que no, espere lo venidero: el lamento con el lamento y el ¡ay! con el ¡ay!, pero todo dependerá de la mano y voluntad del mismo hombre ante el que llegué y no fui reconocido.

Amados hijos:

MI AMOR PERMANECE ATENTO A CADA UNO DE LOS  MÍOS, A QUIENES LLAMO A INVOCAR A MI MADRE, LA LLENA DE GRACIA, ABOGADA DE LOS HOMBRES, TEMPLO Y SAGRARIO DE MI ESPÍRITU SANTO.

Mi Madre, en quien Mi Pueblo encontrará el refugio en los instantes de dolor, Mi Madre, la que se mantuvo al pie de Mi Cruz como aquellos que me aman en verdad.

AMADOS MÍOS, ESCUCHARÁN VERDADES AJENAS A USTEDES, MI AMOR NO LAS PUEDE DETENER, YA QUE EL INSTANTE SE ACERCA. SÓLO DE LA MANO DE MI MADRE ME REENCONTRARÁN Y CONTINUARÁN SIENDO MI PUEBLO, ESE PUEBLO FIEL AL QUE TANTO AMO.

Les bendigo al iniciar esta Semana Mayor, les convoco a no desprenderse de Mi Cruz Redentora, a amarse unos a otros y a no despreciar al que les llama al bien.

SEAN LÁMPARAS QUE ACOMPAÑEN A MI IGLESIA EN CADA INSTANTE CON ORACIONES, CON PENITENCIAS Y CON AYUNOS.

 ALÉJENSE DE LO MUNDANO Y ENTREN EN LO SECRETO DEL CORAZÓN EN DONDE ME ENCONTRARÁN Y SEREMOS UNO, COMO MI PADRE Y YO SOMOS UNO.

Les amo, les bendigo.
Su Jesús.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.



COMENTARIO DEL INSTRUMENTO
AL MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO 

Hermanos (as):

Jesús nos muestra un amor insaciable por las almas. ¿Qué más podemos esperar del Rey de la gloria?...

Hermanos:

SEAMOS UNO EN EL AMOR, EN LA COMPRENSIÓN, EN LA ENTREGA, EN LA FIDELIDAD EN EL  COMPROMISO Y EN LA CONCIENCIA DEL INSTANTE QUE YA HEMOS EMPEZADO A VIVIR, y como Cuerpo Místico, no nos separemos de este Cristo, del cual no sólo conmemoramos en esta Semana Mayor Su Pasión,  sino de este Cristo que mantiene Su Pasión frente a nosotros cada instante.

No seamos como los fariseos que claman: ¡Señor, Señor! ante sus hermanos, sino seamos aquel Juan que no se separó de su Señor y su Dios.

Con el Salmo 34 (33), 20 meditemos:

“Muchas son las desgracias del justo, pero de todas le libra Yahvé.”

Amén.







UNIDOS INVOQUEMOS AL ESPÍRITU SANTO PARA DISCERNIR…
Escrito el 20.03.2013

Hermanos, bajo la acción del Espíritu Santo y ante la proliferación de diversidad de mensajes y disertaciones personales de algunos que se dedican a emitir algún tipo de explicaciones, deseo aclarar que personalmente transmito la Palabra del Cielo como a mí se me da.

Encuentro conflicto cuando no discernimos la Palabra Divina, como en el mensaje de Nuestro Señor Jesucristo de este día 20 de marzo del 2013.  Para el Cielo: Cristo y la Madre Santísima, todos somos Sus hijos y este es el trato normal de ellos ante Sus hijos sea quien sea. Ante tanta inquietud de este instante debemos discernir este tema, cuando Nuestro Señor Jesucristo llama al Papa Francisco: "hijo"… ¿de qué otra forma llamaría un Padre a Su hijo?

No nos debemos dejar llevar por la sensibilidad sino por el discernimiento.  Los acontecimientos se van desarrollando dependiendo de la respuesta del hombre y de la Misericordia Divina.

Cristo hoy, nos ha dado un ejemplo de Su Infinita Misericordia como lo hizo con San Pedro y con Judas.  Ambos tuvieron la oportunidad de arrepentirse y enmendar sus errores, ambos utilizaron su libre albedrío para hacer el bien o para hacer el mal.

San Pedro lo negó y Cristo lo miró… y quedó en espera de la reacción de San Pedro, quien con dolor en su corazón y verdadero arrepentimiento, decidió con su libre albedrío hacer el bien… y Dios lo ayudó; él puso de su parte siendo humilde y Dios lo hizo Su Vicario y Cabeza de Su Iglesia y, como nos dijo la Santísima Virgen María el 20 de febrero del 2013: “YA VENDRÁ EL MISMO PEDRO A SENTARSE EN SU SILLA JUNTO A MI AMADO HIJO Y REINARÁ  EN LA IGLESIA SANTA Y REMANENTE”, lo que continuamos esperando en fe.

Por otro lado, Judas tuvo todas las oportunidades para enmendarse, para ser fiel y decidió con su libre albedrío dar gusto a su voluntad humana y así entregó a su Maestro por 30 monedas de plata. Pero Cristo nunca lo expuso públicamente, sino dejó entrever lo que se estaba gestando, aunque sabía quién lo traicionaría.

Cristo ha solicitado al Papa Francisco que decida si desea obedecerle revelando el Tercer Secreto de Fátima, que contiene cuanto sucede en la Institución de la Iglesia y en el Cuerpo Místico así como verdades ocultas.  Entonces el Papa Francisco tiene la opción de obedecer a Cristo o dejarse emponzoñar por la masonería que lo va a presionar para que haga lo que ellos quieren.

Cristo nos dijo que oremos, porque si Él, que es Dios, le da una oportunidad al Papa Francisco para demostrarle su amor y fidelidad, ¿quiénes somos nosotros para juzgar? Y, ¿quiénes somos nosotros para exigirle a Cristo una respuesta a nuestra conveniencia? Bien lo dijo Nuestro Señor en el mensaje de hoy: “se sienten merecedores de conocer si Francisco es o no es un Papa confiable” y nos recomienda orar.

Ahora nosotros también tenemos la oportunidad de ser humildes, de seguir siendo fieles a Cristo y esperar con sabiduría y paciencia a que los “frutos se den”, o podemos tomar nuestras propias decisiones. 

Entonces hermanos; sabemos que estamos ya viviendo la Gran Purificación y sabemos por adelantado que un falso Papa se sentará en el Trono de Pedro (Apoc. 13,11ss)… pero siendo Amor y Justicia, Cristo no le niega a nadie la oportunidad de optar por el bien o por el mal. Lo más sabio es recurrir a la Santísima Virgen María a quien Cristo ha encomendado Su Iglesia en este tiempo de tanta confusión y peligro.  Así que a nosotros cristianos católicos, ¿por qué nos sorprenden estas Palabras Divinas?

MANTENGÁMONOS UNIDOS, SIGUIENDO A UN SOLO PASTOR: A CRISTO, NUESTRO SEÑOR, QUE PERMANECE CON NOSOTROS Y NO NOS ABANDONARÁ.  
   
Luz de María, 20 de Marzo del 2013

martes, 26 de marzo de 2013

Martes Santo. Humildad y paciencia.

En el Evangelio del Martes Santo , Jesús anticipa a sus discípulos la traición de Judas y las Negaciones de San Pedro. El texto es de San Juan:
En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo:
-«Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar».
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, el que Jesús tanto amaba, estaba reclinado a la mesa junto a su pecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:
-«Señor, ¿quién es?».
Le contestó Jesús:
-«Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado».
Y untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo:
-«Lo que tienes que hacer hazlo en seguida».Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió, dijo Jesús:
-«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: Donde yo voy, vosotros no podéis ir».
Simón Pedro le dijo:
-«Señor, ¿a dónde vas?»
Jesús le respondió:
-«Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde».
Pedro replicó:
-«Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti».
Jesús le contestó:
-«¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces».
Juan 13, 21-33 36-38

Martes Santo: Humildad y paciencia
Una primera reflexión: La vida de Jesús fue siempre una entrega total a la voluntad del Padre y por eso fue obediente hasta la muerte.
Ello explica porque aclaró tres veces: “Más no se haga mi voluntad, sino la tuya”.
Ya Pilatos había preguntado a Jesús: “¿Eres tú el rey de los judíos?”, recibiendo como única respuesta: “Tú lo dices”. Ya el gobernador romano había sopesado la delicada situación y se había lavado las manos diciendo: “Soy inocente de esta sangre; allá vosotros…”.
Los soldados habían conducido a Jesús a una prisión en donde harían los preparativos de la crucifixión, estampa que la lecturas sagradas recogen reseñando: “Después de desnudarle, le vistieron una túnica púrpura, y, tejiendo una corona de espinas, se la pusieron el la cabeza y una caña en su mano derecha; luego arrodillándosele delante, se burlaron de él y lo crucificaron”.
El relato anterior da marco a las conmemoraciones del Martes Santo, las cuales recoge la liturgia bajo el nombre de “Humildad y Paciencia”, tan hermosamente dibujada por Miguel Otero Silva en su estupendo libro “La Piedra que era Cristo”: “Los sayones se esforzaban en hacer coro al escarnio inhumano del procurador, “Salve rey de los Judíos”, le gritaban al supliciado y lo escupían y le daban bofetadas; cubrieron su cuerpo lacerado con un manto púrpura que no era tal manto, sino retazos de clámide romano; tejieron una corona de espinas y se la encajaron en la frente y tal parecía como si las espinas fueran un sarmiento brotado se sus cabellos; el propio Pilatos lo exhibió una vez ante la multitud vociferante, ya disfrazado de rey de pantomima”.
Volvemos a valernos de la vibrante prosa de Franz Michel William, a quien la crítica ha señalado como un autor de “ciencia y fe”. El nos permitirá conocer mejor los momentos de la mayor infamia:
“Le pusieron sobre un tronco de columna, tal vez el mismo en que lo habían flagelado. Y después lo cubrieron con un viejo manto soldadesco, de color rojo descolorido. Los escarnios se sucedían a los escarnios, pues cuando hombres crueles se hallan reunidos para el mal son horribles. Hicieron una corona de espinos o cardos, que probablemente estaban allí como material combustible. Tal vez había entre los combustibles algunas cañas. Le pusieron la corona en la cabeza, y en la diestra una caña, doblando ante El la rodilla decían con escarnio: “Dios te salve rey de los judíos”. El griego “Jaire” (salve) era usado más tarde entre los judíos como un barbarismo. Puede ser que los soldados dijeran ese saludo en griego.
Escupían a Jesús, le quitaban el cetro de caña de la mano y le herían con él en la cabeza. Esto era para Jesús un gran sufrimiento; pero sobre todo, era un escarnio, pues le trataban como a un “rey” a quien se podía herir con su propio cetro. Es éste un rasgo más de esos que, sin pretenderlo el narrador, son un testimonio de la verdad de la narración; como vez tenían repugnancia tocar con sus manos la sacratísima faz –que tan maltratada le habían dejado. La maltrataban con la caña”.
Este aspecto de la pasión de Jesús se reproduce patéticamente en la preciosa imagen que hoy habrá de salir en procesión para recorrer las sinuosas calles asuntinas como parte de las vistosas conmemoraciones que año tras año se recuerda en la capital de Nueva Esparta, el sufrimiento del hijo de Dios:
El santo de la procesión de hoy es una representación de factura española que nos evoca, con singular realismo, esos instantes que siguieron al amañado juicio.
Allá en La asunción, mi esperanzado pueblo, se hace más evidente el recogimiento espiritual de una ciudad que nunca ha renegado de su fe y, por el contrario, la cultiva como un escudo protector frente a los depredadores de la moral que pretender hacer paso de buena parte de las mejores tradiciones margariteñas.
A paso marcado de redoblantes que expertas manos hacen sonar y finamente adornado el mesón con la imagen, recorre a lento andar, las calles de la comarca, entre oraciones y súplicas de miles de devotos.
Durante dos mil años se han escrito millones de páginas para enjuiciar la personalidad de Cristo. Miles de autores lo han proclamado Hijo de Dios, otros se han atrevido a llamarle extraterrestre y han insinuado una extraña procedencia. No han faltado los irreverentes detractores que, como en los momentos del Gólgota, continúan negándole el agua y lacerando su cuerpo. Sin embargo, los pobres, los desamparados, los humillados, se aferran a El como la única esperanza de redención.
Reconforta decir como el poeta: “No importa que la incredulidad le desconozca. En medio de la misma se conoce que es El quien va; porque a su paso los paralíticos ambulan, los cojos andan, los enfermos sanan, los ciegos ven, los mudos hablan, las tempestades se aplacan, los muertos resucitan y la fraternidad, como palio de concordia, cobija a la familia humana”.
En nuestros días no escasean los Pilatos, los que estando frente a la verdad, se niegan a verla. Los que temerosos al decir y la presión de la opinión pública manipulada, sienten miedo de actuar conforme a los dictados de su propia conciencia. Se hacen los indiferentes frente a los problemas sociales y no tienen valor para comprometerse en solucionarlos. Pueda que no sean corruptos, ni asesinos, pero pecan por omisión, que es la forma más absurda de pecar. Todavía entre nosotros se condenan inocentes y se liberan, con argumentos insulsos, a quienes son realmente culpables de delitos graves. En una palabra, se lavan las manos, pero sus mentes siguen sucias.
Humildad y Paciencia son los conceptos centrales de este Martes Santo. Cristo nos enseñó, en dimensión sublime, que la clave de la felicidad está en el amor, en la lucha por la paz y la justicia.
Humildad y Paciencia no son sinónimos de sumisión, por el contrario, son invitación a edificar una nueva sociedad, fundada sobre una moral que para muchos es inédita, pero que Cristo, nuestro hermano mayor, supo practicar y nos llama a imitar.
Busquemos a Cristo burlado, vejado y ofendido. Lo encontraremos en la inocencia de los niños sin pan, ni juguetes, ni escuela. Los Cristos vivientes de hoy son los padres de familia sin trabajo o victimas de la injusticia; los deportistas sin canchas, ni material para cultivar el músculo y la mente.
Cristo quiere compartir su verdad y nosotros no podemos negarnos a una invitación de Dios.

lunes, 25 de marzo de 2013

Lunes Santo

El Lunes Santo es el segundo de los días de la Semana Santa, cuyo comienzo tiene lugar el Domingo de Ramos, y durante la cual los cristianos conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. 

A diferencia de otros días de la Semana Santa que cuentan con ceremonias singulares, en la Iglesia Católica el Lunes Santo continúa la celebración normal de la misa. Durante ésta, el Evangelio que es proclamado refleja el pasaje de la Unción en Betania, en casa de Lázaro, en el que una de las hermanas de éste, María le unge con costosos perfumes. La lectura corresponde al Evangelio de San Juan:
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una fibra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
-«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?»
Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando. Jesús dijo:
-«Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.»
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.